Los sonidos de ultratumba

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    Aun puedo recordar a mi padre contándonos aquellas historias acerca de unas personas que el conoció cuando niño, y que sabían cuando seria el momento de su muerte. Esas personas, según nos relataba, oían tres campanadas, que ocurrían en el transcurso del día o la noche, dándole tiempo a despedirse y realizar lo último que fuere aquí en la tierra. Al parecer para poseer ese conocimiento debían rezar una oración, que mi papá desconocía.

Mi mamá  me relato, que mi abuela le contó, que el día en que su mamá murió, la noto triste e inquieta, y esta le pidió que fuera a un pueblo cercano y le comprara carne de chivo, pues se le antojaba un guiso de ese animal. Mamá para conseguirlo debió correr de un pueblo a otro ya que presentía que algo no estaba bien. Aun no lo sabia pero le estaba cumplió su ultimo deseo, pues horas más tarde cuando empezaba a caer la noche murió su mamá, mi abuela.

La verdad es que me parecían tan fantásticas esas historias, que dude de su veracidad. Ahora la vida me enseña, que hay cosas más allá de lo que vemos, que nos rodean y a veces nos abrazan sin que lo notemos.

Les contare una experiencia tan real que ni yo misma quisiera haberla vivido. Esto me pasó cuando esperaba una consulta con el médico. Para ese tiempo estaba embarazada de mi última hija. Sentada frente al consultorio esperando, escucho la conversación de dos mujeres con una edad de entre 50 y 56 años, estas estaban sentadas justo enfrente mío. El pasillo de espera estaba concurrido con pacientes que se dirigían a otros consultorios. Una de las mujeres saco un péndulo y comenzó a agitarlo tratando de que no la vieran, me hice la desentendida pero de pronto oí una fuerte explosión, como si golpearan un Gong cerca de mi oído. Las ondas sonoras fueron tan fuerte que sentí que todo a mí alrededor se sacudía, mire a las otras personas y actuaban normal, como si no notaron lo que paso. Escuche que las dos mujeres se comentaban el sonido ocurrido. Trate de ocultar mi perturbación y entendí que las mujeres eran practicantes de brujería, al lado de ellas se formaba la figura translucida de un viejito. Ellas no lo notaron. 

 En ese momento llego mi turno y entre con el médico. Cuando salí del consultorio pase junto a las mujeres y el anciano me miro,  supo que lo podía ver. Al caminar casi me caigo de los temblores que sentía en mis piernas. La mirada del anciano fue tan penetrante que sentí que se me helaba el cuerpo.

Pasaron los años y olvide el suceso, hasta que un día estaba en una parada esperando el bus, cuando de repente escuché como que golpearon una olla de acero que deja ondas que se van expandiendo en el aire. No le di importancia, dos días después en esa parada un motorizado disparo contra las personas que esperaban el bus, varios murieron y otros resultaron heridos. Me pareció casualidad, luego de visita en casa de mi suegra escuche el sonido y como muchas personas hablando al mismo tiempo, trate de ignorarlo, es que mi suegra estaba totalmente sana. Al otro día, murió de manera repentina.

 Pasado unos meses fui a visitar a mi papá y escuché el mismo sonido y aunque él estaba sano sabía que era la hora. A los dos días le dio un derrame cerebral y murió. Ya hacían dos años que no escuchaba el sonido, pero hace cuatro meses entre en casa de un vecino y escuche un sonido tan hermoso como de muchas campanas a la vez, y mi vecino murió una semana más tarde.

No sé quiénes eran esa mujeres que encontré en frente del consultorio, si lo hicieron adrede, si estaban en mi destino, lo que si se, es que es perturbador saber que va a morir una persona, más cuando es amigo, familia o tú mismo….nunca me intereso saber el momento de mi muerte. La idea me asusta.

 

 

 

ARCOÍRIS O PORTALES DEL TIEMPO

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Desde pequeños nos han enseñado que los arcoíris son un arco de colores que se forma en el cielo antes o después de un aguacero. Pero qué pasa cuando el arcoíris aparece durante un cielo soleado y algunas veces seguidos de estruendosos truenos o más extraños aun cuando el arcoíris baja a la altura del suelo o se posa a pocos metros de tu cabeza y te persigue.
 

Mi madre nos contaba que en el pueblo de donde ella era se les decía que si veían un arcoíris a pleno sol debían correr y rezar el padre nuestro,  si aparecía a su paso  y en cielo se escuchaban truenos a pleno sol se devolviera corriendo,  previniendo al que hallaran por el camino, si los perdía, acostarse boca abajo en el suelo y rezar un padre nuestro.
Al parecer todo se fundamenta en la desaparición de algunos campesinos que salían de madrugada a la siembra o cuidado de anímale,  regresando casi al anochecer. Estos hechos ocurrían en pleno verano, durante el día. Aquella persona desaparecida la encontraban varios días después todas barbudas y desorientadas.
En un tiempo varios niños en días distintos salieron unos al río, de caza, a labrar y no volvieron. Estos iban solos, no aparecieron jamás. Mi mamá, como las personas del pueblo, piensa que el arcoíris es como una serpiente viva  con dos cabezas, por una traga a las personas y por la otra la suelta.

Recuerden si se encuentran con arcoíris fuera de lugar o tiempo no se les acerque puede resultar una desagradable experiencia.

    
  


QUE PASO CON VICENTE

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     Esa mañana, me despertó el llamado de un niño que tocaba el portón de mi casa con insistencia. Extrañada Salí rápido a ver que sucedía, quede un poco dudosa al ver frente al portón a un niño con aproximadamente seis años de edad y con un utensilio de labrador en la mano (machete), le pregunte que quería y él entusiasmado me dijo- buenos días señora, le corto el monte de su jardín,- me quede sin palabras- cobro barato- dude y le dije que era muy niño para hacer el trabajo pero su insistencia gano y le di el trabajo. Me retire a la cocina a preparar café  no pasaron media hora cuando me avisa que estaba listo, Salí a comprobar y cuál fue mi sorpresa, no solo había cortado el monte sino que arreglo de forma uniforme los porrones del jardín. Le pague lo acordado y se fue.
     Mis hijos aun dormían y al levantarse les comente lo sucedido, ellos también se asombraron de que un niño de esa edad anduviera tan temprano en la calle y haciendo ese tipo de trabajo. Les comente que de seguro viene de una familia de bajos recursos y lo hace para ayudar a los padres, se puede decir que sería mi primer encuentro con ese niño que luego descubriría que se decía llamar Vicente. A Vicente lo comenzamos a ver continuamente en nuestra urbanización  muy seguidamente, esto se debía a que por su eficiencia en el trabajo, su edad y su  educación al dirigirse a las personas, cosa que es poco común en niños de su edad, le abrieron las puertas de la comunidad.
     Poco se sabía de este niño, solo que residía en el barrio vecino  en donde habitan personas de bajos recursos. Él alegaba que vivía con sus abuelos, que eran viejos y discapacitados, de su padre poco sabia, abandono a su madre cuando era él muy pequeño y su madre era drogadicta, tenía otros hermanos y eran utilizados por su mamá para pedir limosnas en la calle, él  decía que se alejó de ella porque creyó que como hombre prefería ganarse el dinero dignamente.
     Este niño fue creciendo prácticamente amparado por los habitantes de esta comunidad, se iba en la, tarde y regresaba en la mañana. Comía en alguna de las casas, le regalaban ropa, jugaba con los niños del lugar.
Para los meses de mayo cuando entraba la época de aguacero me quede anonadada cuando al regresar a casa tarde de la noche, encontré al niño durmiendo dentro de una jardinera en donde las matas de issora formaban un escondrijo, no lo desperté solo seguí mi camino y fingí que no me importaba.
     Pasado unos días me lo encontré limpiando una jardinera y le pregunte el por qué dormía en la calle, me dijo que su madre lo busco en casa de sus abuelos y lo quiso poner a pedir dinero y él se escapó a la calle, le referí que se podía quedar en mi casa y su contesta fue -¡no! Si se pierde o rompen algo en la casa me echan la culpa la culpa a mí- le dije que solo durmiera en la noche y al amanecer podía irse a la calle-puedes dormir en el garaje en una colchoneta ahí por lo menos no te mojaras si llueve- le gustó la idea y lo hizo. Venia, dormía y al amanecer se iba a trabajar.
     Le dije al niño que estaría ausente por unos días, ya que me harían una intervención quirúrgica delicada pero que mi hijo mayor y el padre estarían a cargo de la casa. Al regresar a casa pregunte por él y solo me dijeron que desde que me hospitalizaron no había vuelto a casa. Los días de convalecencia fueron de preocupación, esto debido a que  Vicente no regreso más. Días después tarde de la noche y bajo un fuerte aguacero vi al niño parado en el portón de la casa, sorprendida me apure a abrirle la puerta, me pidió disculpas por la hora y me pidió algo para comer, comió y le prepare la colchoneta para que durmiera. Ya acostada, recordé algo extraño a lo que no le preste importancia, a pesar de que llovía copiosamente el niño no estaba mojado.
Me levante de madrugada prepare café me serví una taza, acto seguido fui a ver a Vicente  y cuál fue mi sorpresa al no encontrar a Vicente dormido, busque por toda la casa y no estaba, solo la colchoneta y la sabana que le di estaba de forma desordenada, en muestra que había sido usada. Sorprendida llame al padre de mis hijos para contarle lo que paso y solo me dijo que cuando me mejorara iríamos a buscar a sus abuelos para saber que paso con  Vicente.
      Al amanecer del otro día muy temprano de la mañana tocaron a la puerta, no había nadie, me vestí rápido y Salí a la calle mire al final de esta y observe a Vicente parado mirándome, camine hacia él y corrió, trate de caminar rápido para seguirlo pero por el dolor no pude, camine hasta el final de la calle y el siguió hacia una vereda desierta que daba con el barrio, donde supuestamente el habitaba con sus abuelos, lo seguí hasta un montículo de tierra en donde estaba parado y se me escondió. Serían las seis y media de la mañana. En ese momento fue cuando entre en razón Y recordé que ese lugar era un tanto peligroso, sobre todo a esas horas.
      Decidí ir de una vez y localizar la casa de esos supuestos abuelos de Vicente para saber de él. Camine por donde me dijo que Vivian (llegando al río) me paraba a descansar, la herida de la operación parecía que se me abriría, el dolor era intenso, vi a lo lejos a  Vicente que entraba a una casa de cinc y madera, toque la puerta de esa casa y me recibió una mujer joven de mal aspecto y embarazada, le dije el por qué estaba allí, se sorprendió, me pregunto dónde vivía, le dije que en la urbanización de al lado, ella se fue hacia el patio de la casa y regreso con dos hombres de mediana edad y con un aspecto que mal vivir, dijeron que ahí nunca vivió ningún niño con esas características y que me había equivocado.
      Pedí disculpas por las molestias y Salí rápido de la casa, las calles eran de tierra, en partes había casa y en otras solo monte, camine lo más rápido que mis posibilidades me lo permitían. Al llegar a una esquina me detuvo la mujer con quien había hablado momentos antes, este trato de quitarme el reloj que llevaba y al mismo tiempo me pedía que le diera el dinero que traía. No pude defenderme uno de sus golpes fue directo al abdomen, solo recuerdo el dolor y no supe más de mí.
       No sé cuánto tiempo estuve en el suelo, unos brazos pequeños me levantaron y una voz de niño me pedía que caminara, hice lo que pude, el dolor era muy fuerte, pero sabía que si me quedaba no amanecería viva. Desperté en un hospital mis hijos y su padre estaban a mi lado. Estaba golpeada, me había llevado un señor, el cual relato que había visto un niño que casi me arrastraba y que le pedía auxilio, el niño y el señor me subieron al carro. Según las descripciones que el chofer le dio del niño,  se trataba de Vicente. Al pobre hombre lo habían dejado detenido por averiguación ya que a no consiguieron al niño que me acompañaba. Conté lo sucedido a la policía y soltaron al señor.

       Al pasar los días note un alboroto en la calle,  una vecina que pasaba me informo que en la vereda que da al barrio de al lado, encontraron a unos perros que se peleaban por un podrido que desenterraron y el dueño de uno de los perros noto que parecía un pie humano, llamaron a la policía y se trataba de un niño que mataron y lo enterraron en el lugar.
      El niño enterrado era Vicente  que llevaba casi un mes de muerto. A los días apresaron a la mama y al padrastro. Según relato la mamá supieron donde se quedaba a dormir y le pidieron que tomara las llaves de la casa y a media noche les abriera la puerta para ellos entrar a robar, al negarse la madre entro en ira y junto con el padrastro lo golpearon tanto que según palabras de ellos -se les paso la mano-.



Las frutas prohibidas

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Las frutas prohibidas

 Resultado de imagen para extraños bosques de brujas y niños

Para ese tiempo estudiaba cuarto grado, la escuela a pesar de estar en el mismo sector, quedaba un poco lejos de casa y había que atravesar un trecho solitario, cubierto de malezas altas y una chorrera de agua, la cual contaba con un débil puente de tablas a punto de caerse. No tenía miedo, aunque el sector era nombrado como peligroso todos los que ahí habitábamos nos conocíamos y cuidábamos unos a otros. Ese día me toco irme sola, Nelly mi amiga y compañera no pudo acompañarme, aún seguía enferma. Al pasar el puente me encontraba con la calle que daba al colegio, era hermosa, las casas estaban adornada en su frente con siempre vivas de diversos colores, cayenas, enredaderas florales, bella a las once y otras. ¡Adoraba esa calle!

     Nelly vivía cerca de mi casa, por la tarde iba a visitarla, cuando llegue la encontré en el sofá, pálida y tan cansada que le costaba hablar, tenía moretones en parte del cuerpo, los médicos no daban con la enfermedad. Sentía que era la última vez que la vería y así fue, amaneció muerta. Camino de la escuela me pare un rato a darle el pésame a la familia y aproveche el relajo de las personas para escabullirme a su cuarto su cuerpo pálido aun yacía en su cama, note en su brazo  un morado que no había visto el día anterior y pequeñas gotas de sangre en el piso, me dio miedo como que alguien me observaba, se me espeluscó el cuerpo y Salí corriendo. No hubo clase por tres días.
  Al mes siguiente murió un muchacho de catorce años, casualmente con síntomas parecidos a los de Nelly y al igual los médicos no le conseguían la enfermedad. Ya las personas comentaban que era contagioso. Nos sacaron de la escuela por esos tiempos a mis hermanos y a mí. Lo mismo hicieron otros padres. Los días siguientes a la muerte de Nelly los vecinos comentaban que escuchaban ruidos en el techo de sus casas y veían apariciones.

      A eso de las doce de la noche se escuchó que cayó un animal en el techo de la casa luego comenzó a rasgar. Pensamos que era un gato, la noche siguiente se repitió de nuevo a la misma hora, mi padre salió a fuera de la casa miro sobre el techo y no vio nada, así se repitió por varios días seguidos. Por la mañana despertábamos con moretones, mi mama y mi papa al ver los moretones en nuestros cuerpos se miraron, luego hablaron a solas, horas después mi mamá preparo un bolso con ropa y salió de viaje.
     Tres días después llego mi madre de viaje en compañía de una señora aproximadamente de sesenta años de edad, venía con ella un señor como de noventa años cuya visión era borrosa. Estas personas eran un tanto extrañas, sobre todo la mujer que recorría los alrededores de la casa como inspeccionándolos todo con cierta malicia.

Nos informaron que eran parientes y se quedarían unos días. Les arreglamos una habitación. Tarde de  la noche se repitió el sonido en el techo, parecía que un animal callera en el techo y comenzara a caminar, mi madre, mi padre junto con la señora y el anciano salieron al patio de la casa en veloz carrera. Nos prohibieron salir fuera de la casa, pero no aguantamos la curiosidad, así que nos asomamos por una ventanilla y lo que observamos no podría olvidarlo jamás. La señora junto con el anciano rezaba  palmeando en el aire unas ramas atadas con cintas rojas, mi papá sostenía una jaula grande. Al cabo de un rato callo del techo una especie de pavo grande, el anciano se apuró a cogerlo y junto con mi papá lo metieron en la jaula.

     Al amanecer el día, me despertó el olor del café que preparaba mi mamá por las mañanas, no recordaba cuando me quede dormida, solo el chillido de ese pájaro fue lo último que recordaba. Luego del desayuno la señora se sentó junto conmigo y me interrogo sobre lo que hacía durante el día y lo que le paso a mi amiga Nelly  y que tanto me afecto, la señora me llevo a ver el pájaro que estaba enjaulado, era un pavo negro de gran tamaño que emitía un chillido espantoso,-viene por ti todas las noches y bebe de tu sangre para permanecer joven y así vivir muchos años.
     Era la primera vez que escuchaba sobre las brujas verdaderas, siempre creí que eran solo cuentos para asustarnos cuando no hacíamos caso a nuestros padres. La señora trato de enseñarme sobre las brujas y brujos. Me dijo que eran personas, seres humanos, que han obtenido o nacido con una capacidad de transformarse en un animal volador o terrestre, estos tienen que regirse por unas pautas o normas, que solo ellos conocen. Mientras iba explicando, me llenaba de miedo el saber que esas cosas de verdad eran reales.

     Me dijo que los brujos, necesitaban vestir un manto con capucha  para poder volar y para convertirse en animal saltaban de una rama de un árbol a otro mientras pronuncian unas oraciones que lo iban transformando. El animal en se convierte el brujo o bruja no tiene cola. Algunas brujas se deshacen de su piel humana y la dejan en un rincón de su casa para poder transformarse, esta piel solo personas videntes pueden verlas, otras solo pronuncian un tipo de oración y caen en un sueño profundo en los que se separan de su cuerpo y su espíritu hecha a volar, estas pueden cruzar mares en una noche entrar a las casa en forma de animal y chupan sangre especialmente de niños y jóvenes para así vivir años sin envejecer.
    Le conté que en el camino que tomábamos para ir  a la escuela estaba la casa de una señora de piel oscura y el cabello como que no se  peinaba, esta doña vivía sola, no se comunicaba mucho con los vecinos, hablaba mal el castellano. Esta acostumbraba a cultivar árboles frutales que eran una tentación para los que pasábamos a la escuela. Regreso de la escuela, nos escabullíamos a robar las ciruelas y los mangos de esta casa, y un  día la señora nos encontró y fue a reclamar en casa de Nelly, en donde nadie le hizo caso por su aspecto y se terminaron riendo de ella, y esta se fue muy enojada. La mayoría de los niños entraban al fondo de esta casa a tomar los frutos sin permiso.

     Durante la noche mi papá le corto un dedo al pavo negro y le dijo – ven mañana por sal. Le abrió la puerta y este pájaro voló desesperado. Mis padres y la señora junto con el viejito se levantaron antes que saliera el sol a esperar a la primera mujer que apareciera pidiendo un poco de sal para  así saber quién era la bruja. Sentí un nudo en la garganta al ver parada en el portón de la casa a aquella señora dueña del fondo donde había entrado con mi amiga Nelly en variedades de veces a tomar frutas si permiso, creí que venía a reclamarle a mi mamá y a delatarme, cuando la oí decir-tiene un poco de sal que me regale. Todos la miraron estupefactos, esta era la bruja. Nos decía que se quedó sin sal  y aun no abrían la bodega, mi madre le entrego la sal y la bruja salió caminando con dificultad –por que camina así, qué le paso –le pregunto mi padre, Ella le contesta – un dedo que me golpeé  con una piedra.
El viejito le dijo -hay comenzar a trabajar en contra de esa bruja ella sabe que fuimos nosotros la que la encerramos. Se perdió otro niño en el barrio, le conto la vecina a mi hermana. Dicen que salió a la bodega y no regreso, lo están buscando y pusieron aviso en la radio y el periódico. Tengo miedo de ir a hacer los mandados a la bodega, cuando me toca trato de que me acompañe una de mis hermanas. En la noche no hubo ruidos en el techo pero los perros aullaron como desesperados, dicen que es la bruja que nos ronda la casa.

     Ese día  mis padres la señora y el viejito que le acompañaba rezaron juntos, después me tomaron de la mano diciendo llévanos a donde vive esa bruja, no había manera de oponerme me dispuse a tomar el camino enmontado hacia la escuela, temblaba como gelatina, y mi semblante parecía más pálido que de costumbre. Esa es la casa les dije señalando una casa de madera vieja a punto de caerse. Llamamos y nadie contesto, la señora y el viejito entraron sin permiso y mis padres y yo le seguimos, había un olor espantoso  que no se sabe de dónde venía, de pronto por la puerta trasera de la casa salió un señor fornido que hablaba dificultosamente el español, le preguntamos por la señora, y dijo que él vive solo en la casa desde hace mucho tiempo, le pedimos disculpa y salimos de la casa. Mamá pensó me había equivocado de sitio pero esa era la casa, les dije.
     Por la tarde vimos a la mamá de pedro que iba en un carro de la policía hacía el camino enmalezado, al parecer la última vez que vieron a su hijo fue entrando a tomar ciruelas sin permiso a la casa de la bruja. Las personas del barrio se apresuraron a ver lo que sucedía. Los agente tocaron al portón de la casa y nadie salió, entonces sacaron a un perro pastor alemán que entro como desesperado y hurgaba en las patas de los arboles frutales, los vecinos comenzaron a remover la tierra y se encontraron con huesos y osamentas, al verificarlos los policías pidieron refuerzos y sacaron a las personas de lugar, anochecía cuando llegaron los refuerzos y patólogos de la policía. Tumbaron la puerta de la casa y llamaron al padre de pedro para que constatara si el cuerpo encontrado sobre la mesa de madera era de su hijo y en efecto lo eran. Pobre pedro su mamá gritaba desesperada, el cuerpo de su hijo lo cortaron en pedazos y la sangre  estaba en jarras de cristal, tal parece que las personas que lo hicieron se fueron tan rápido que dejaron hasta una hoya ardiendo con las visera y órganos del niño.
    
El otro día en la tarde aun desenterraban osamentas de la raíz de los árboles frutales, por lo visto alimentaban los arboles con parte de cuerpos de niños y adolescentes. Sesenta  fueron los cuerpos encontrados contando a pedro los culpables de esos ritos escalofriantes no aparecieron y la policía clausuro el lugar pero los vecinos se encargaron de quemar la casa, tumbar los árboles y llevar un padre para que bendijera el lugar.

     A la semana siguiente la señora y el viejito se fueron a su pueblo. Le faltaste tú me dijo el viejito, debes tener cuidado ellos te pueden encontrar algún día. Esas palabras las recordé años después al leer una noticia en la prensa sobre una secta satánica que secuestraba a personas y las marcaba con una x o una y en el brazo.
     A veces pienso que mi amiga Nelly seguiría viva si no hubiésemos entrado a aquella casa a robar frutas.  Tomamos una ruta nueva para ir a la escuela, cruzando por el fondo de la casa de un compañero de clase, de nombre Eliseo Aguirre. Con el tiempo el gobierno realizo una avenida que pasa justo donde estaba la casa de la bruja.





LOS MISTRIOS DE LA LAGUNA ESCONDIDA

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     Fue un día  de enero a eso de las diez de la mañana cuando aquella casa, por así decirlo, me dio  la bienvenida, para ese entonces contaba yo con tan solo cuatro años de edad, era la tercera vez de que nos mudábamos, siempre a principio de año, de  mañana y mi mamá se encargaba de coordinar el traslado.
     Me sentí insegura en ese lugar nuevo y desconocido, claro está que extrañaría a mis amigos, bueno no es que tuviera muchos pero los poco que conocía los consideraba mis amigos. El terreno era un poco fuera de lugar, tanto nuestra nueva casa como las otras cercanas estaban construidas sobre una laja tan larga que cubría sin exagerar como quinientos metros, no entendí como podían crecer los arboles allí.
   creo que fue mi primer encuentro para normal en ese lugar,  aun no entraba a la casa cuando al mirar a mi costado vi algo que me llamo mucho la atención, , era una cayena rosada de gran tamaño que se erguía como única flor en esa planta, la cabeza me dio vueltas pensé que me caería, fueron recuerdo  rápidos que entraron a mi mente como un remolino y que luego se ordenaron, resulta que ya había estado ahí un día antes de la mudanza soñé con la casa y la revise por completa y en el sueño me llamaba la atención esa planta de cayenas con una flor tan particular y sobre una laja, era algo imposible.
 Le dije a mi mamá – ya estuve aquí, yo conozco la casa- era obvio que con el apuro de ordenar las cosas ni me escucho. La casa que dejábamos era de cinc, piso de tierra, dormíamos todos casi juntos y la puerta, una tabla grande que poníamos en las noches. Cuando vi la casa, toda de cinc, piso de cemento, larga calzada, la sala era amplia, tres cuartos uno de ellos se comunicaba por un angosto pasillo, el que daba al patio tenía una ventana muy grande, casi una puerta en donde el sol de la mañana y el viento entraban como musa danzante, bailando, riendo y gritándole a todos –he a pararse que ya amaneció y les espera un día fabuloso.
 El terreno era amplio con árboles frutales, tales como: guayaba, ciruelo criollo, cambur, guanábana, poncigues, mango, guaiqueruco, limón, cundeamor, entre otros, fantástica. Por el fondo todas las casa de la manzana se comunicaban, eso se debía a que en el medio de todas había una laguna que media  más o menos doscientos metros de largo, esa laguna se llenaba en invierno y se secaba en verano pero siempre quedaba un ojo de agua o un poso, este permanecía lleno todo el verano, mis hermanos y yo tomábamos varas muy largas para tocar el fondo y no lo lográbamos.
     Mi hermana milagro y yo guardábamos centavos en un pote de avena y cuando estaba lleno lo cambiábamos en la única bodega que aun aceptaba centavos, era una bodega de madera que atendían dos viejitos amables, cuyo patio trasero  daban a la laguna.  Nos decían -Esa laguna se llenara algún día y no se secara más  porque esa laguna tiene sus dueños, que son los encantados, una especie de duendes del agua que se llevaban a los niños por eso nos aconsejaba  que no cruzáramos por la laguna que era peligroso, aunque estuviera seca. Igual no le hacíamos caso, era más cerca cruzar a  la otra calle y de paso recogíamos ciruelas y cundeamor maduros.
     Serian para los meses de septiembre, cuando la laguna se llenaba por completo  era toda una aventura. Durante la noche soñaba que sus aguas eran claras y podía ver hasta el fondo, nadaba, junto a niños extraños que hablaban con las garzas y peces que hacían vida en la laguna.  Muy de mañana acostumbraba a sentarme en una piedra que quedaba a orilla de la laguna y  que compartía con un niño más o menos de mi edad, que me insistía todo el tiempo que esa piedra era su casa y que si quería podíamos entrar sumergiéndonos en la laguna, le contestaba que mi mamá no me daba permiso y lo que las mamas dice eso era, creí que mi mamá bromeaba cuando le señalaba a mi amigo sentado a orilla de la laguna y decía que no lo veía, que seguramente era mi imaginación.
Una mañana corrí a tratar de atrapar un patico de agua que estaba junto a la piedra donde me sentaba con mi amigo, me subí en la piedra, estire el brazo hacia el agua y cuando ya lo tenía cerca un caimán abrió su gran boca y se tragó al patico. Corrí hacia la casa gritando, cuando llegó mamá y mis hermanos ya el caimán se había sumergido, y no me creyeron. Mi amigo no regreso a sentarse con migo en la piedra pero lo veía en sueños, me decía que le pidiera lo que quisiera que él Me lo daba, no le creía, pero desde ese día comí helado cuando quería ya que solo deseaba tener dinero para helado y algunas veces literalmente, caían del cielo.
     A pesar de que en mi casa convivíamos un grupo numeroso de personas, prefería estar sola, quizá era que no entendían lo que quería expresarle y otra no me creían lo que veía, decían que era una mentirosa. Mis sueños hermosos pasaban a pesadilla, pasaban de jugar en la laguna a huirle a un caimán que me perseguía hacia la casa y siempre  la puerta era muy pequeña para el marco o no  había puerta dejando entrar al caimán y junto con ella la laguna, la cual navegaba todo alrededor.
     La casa daba al frente con una avenida horizontal y otra vertical y ocasionalmente ocurrían accidentes de tránsito que la mayoría de las veces  dejaban víctimas fatales, las cuales  veía pasar caminando sin pegar los pies del suelo por uno de los lados de la casa directo a la laguna. Esas visiones no se las contaba a nadie me podían castigar, después de mayor se las contaba a mi mamá  y mis hermanas y hacían muchos años que nos habíamos mudado de ese lugar.
     Hacia  el frente de la casa estaba una ventana pequeña. Una noche me despertó una especie de murmullo, era mi papa que junto a mi cuñado se acurrucaban detrás de la ventana y después corrieron a sus cuartos. Se trataba de una mujer en tacones, que siempre a la misma hora de la madrugada se le veía venir de frente por la avenida, pasaba hacia el porche de la casa, se detenía en la ventana, daba la vuelta y se iba rumbo a un camino que daba a un terreno montañoso que aún no estaba habitado. La visión se repetía todos los días a la misma hora y mi papá estaba decidido a abrir la ventana cuando la mujer entrara al porche para así, saber si estaba viva o era un espectro. Nunca lo hizo, el miedo lo dominaba al último tiempo y corría a esconderse entre las sabanas.
     A lado de la casa quedaba una bodega, a cuyo dueño le gustaban las peleas de gallo y  viva con su esposa e hijo, este era como cuatro años mayor que yo.  Para esos meses la laguna se había secado y decidí hacer amistad con el niño de la bodega que me contaba sucesos increíbles pero antes me hizo prometer que no le contaría a nadie porque se burlarían y le dirían mentiroso. Uno de esos sucesos se refería a una mujer vestida de novia que se aparecía por las noches en una mata de mango que quedaba al lado de mi casa, también unos perros de gran tamaño que intentaron morderlo una vez que fue a cruzar hacia la otra calle por medio de la laguna y se detuvo a observar el ojo de agua y a lanzarle piedra. Se le aparecieron dos perros pinto que le ladraban,  no dejándole otra acción que lanzarse hacia el poso de agua y cuando grito los perros se esfumaron.
     Me gustaba ir a la bodega de mi amigo por las noches a escuchar un programa de galerón que daban a esa hora en la radio, el lugar olía a pan, el padre de mi amigo era muy amable, no opinaba igual de su mamá que constantemente me decía que tenía que peinarme y recogerme el cabello. Le agarré miedo y cuando sabía que estaba despachando en la bodega no me acercaba.
Un día me lleve un susto, creo que el más grande que he sentido en lo que tengo de vida. Iba a la bodega a comprar una papeleta de café, cuando me acercaba a la bodega me llamo la atención una niña que me pareció conocida, esta volteo la cara para mirarme fijamente a la a los ojos, fue en ese momento cuando entendí, que esa niña era yo me quede paralizada, esa niña que tomaba mi lugar paso a mi lado se rio de una forma macabra y me enseño burlonamente una papeleta de café que llevaba en la mano dirigiéndose a mi casa, cuando mire mi mano no tenía el dinero que me dieron para la compra. Tardé  un buen rato en reponerme, de regreso  fui a la cocina, mi mamá me pregunto que si me sentía mal.
     Ese día lo pase temblando de fiebre, al otro día desperté frente a la puerta trasera de la casa mirando hacia la laguna. Era muy temprano en la mañana y mi madre se acababa de levantar, me pregunto que miraba, le dije que nada, ya que no me creería pero a esa hora estaban un grupo de niños nadando, jugando y llevaban una especie de velero, le llamaban pidiéndome que subiera. Era como un sueño, si mamá no se  hubiese levantado a tiempo, fuese bajado a la laguna y quizá habria desaparecido.
 Después de muchos años comprendí, que el otro niño desaparecido que sus padres relacionaban con tráfico de o de órganos, simplemente se los había tragado la laguna.
 Hace unos años pase por el lugar, y como decían aquello viejos sabios, se llenó la laguna y no se secó más. En las casas que lideran con la laguna se prohíbe salir al patio después de las seis de la tarde y se cierran las puertas traseras, si a alguna persona se le olvida recoger la ropa que lavo la consigue en la mañana en el suelo, sucia o rota. Y a mi parecer la laguna está muriendo, sus aguas se han cubierto plantas acuáticas y no tiene peces, ni tortugas, pero aun es visitada por las garzas.

     Pocas personas saben que justo en la comunidad de las parcelas del roble existe una laguna misteriosa y escondida.

ENCUENTRO CON LOS NIÑOS DE OJOS NEGROS

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Esta historia se ubica en un lugar llamado uberito, que no es más que un sembradío de pinos para la extracción de madera  queda en Maturín el estado Monagas, Venezuela. Hace dos años en el mes de febrero nos dirigíamos a casa de mi hermana, y de ahí  asistiríamos a las fiestas de carnaval que son las mejores del país en lo que a comparsa se refiere. Serian como las diez de la mañana que el autobús hizo parada obligatoria en un pequeño restaurante. Al bajarnos notamos un grupo de personas auxiliando a dos hombres, uno más o menos cuarentón y el otro un muchacho veinteañero.
 Los que iban en el auto bus trataron de ignorar lo sucedido yo en cambio después de comprar pan dulce y  jugo para mis niños me acerqué a ver lo que sucedía. El hombre cuarentón me relato una historia extraña que no sabía que pasara en estos lugares de Venezuela. Su relato comienza cuando salieron del pueblo de santa rosa en busca de hojas pino para sacar resina, la cual vendían a micro empresarios que fabrican detergentes líquidos.
 Ellos se adentran en el bosque de pino al llenar el camión de ramas de pino se disponen a marcharse, al darle de retro al camión sienten como si pisan algo como un animal, es por eso que se detienen, cuando van a salir del carro, observan que se les acerca un hombre y una mujer vociferando, al principio no le entendía  al bajarse y ver lo que habían pisado se dieron cuenta que habían pisado un niño más o menos de ocho años.- Sentí que se me venía el mundo encima ellos sacaron al niño  colocándolo a un lado del camión  y los dos lo rodearon y lloraban junto, mi compañero estaba mudo y pálido por  lo sucedido, yo les decía que no había visto al niño en el lugar, ellos nos contaron que recogían leña para el fogón de su casa y para vender y en un descuido se les había perdido el niño y comenzaron a buscarlo y que lo vieron cuando corrió hacia el carro.
La historia  que me contaban era dudosa, desde el lugar donde estábamos a un pueblo cercano solo se llegaba en vehículo y eran las diez de la mañana. Les pedí que subieran con el niño a la parte de atrás del camión para llevarlo a un hospital más cercano. Al intentar acercarme al infante la mujer lo cubrió con una manta y no me permitió verlo, me pidieron que pusiera el niño atrás en el camión con mi compañero y ellos me acompañaban en la parte delantera del camión, rara petición me aprecio. Está bien accedí. Durante el tiempo que ocurrió en suceso los padres se mantuvieron de rodillas alrededor del infante.
Había un cambio radical en el ambiente, los pájaros no hacían ruido, a pesar que hacia una mañana fresca el viento como que se detuvo. Mi compañero se dispuso ayudar a la mujer con el niño y al mirarla a la cara note que se paralizo y el color de su rostro palideció como el color del papel, si había algo que deje pasar fue que las dos personas no mostraron sus rostros, siempre se mantuvieron esquivos y con la cabeza agacha. Corrí para sostener a mi compañero que hizo como a desmayarse y fui cuando les vi a la cara, eran tan jóvenes como adolescentes y sus ojos completamente negros, sentí que el corazón se me salía, se me desmayaban las piernas, me paso por la mente las historias de horror que de pequeño nos contaban mis abuelos.
 Reaccione, tome a mi compañero por el brazo y corrí al carro y acordándome de los consejos de mi madre, comencé a rezar el padre nuestro el cual repetí varias veces. Los  arboles de pino hacían como a caerse del fuerte viento que los azotaba Tanto el hombre como la mujer se levantaron y en un movimiento rápido como cuando aceleras un video con esa misma rapidez se alejaron a lo profundo del bosque mientras vociferaban en un lenguaje que no había escuchado. Cuando se fueron dejo de ventear y corrí a recoger al niño que dejaron envuelto en el suelo, lo destape y era solo un rabí pelado muerto, no era un niño.

 Subí   a mi compañero en el carro y Salí lo mas rápido posible del lugar, me detuve aquí para que auxiliaran a mi compañero ya que tiembla de la fiebre.- el señor estaba calmado pero el otro parecía muy afectado. Retornamos el camino le pregunte a mi papa si creía esa historia y me dijo que durante su tiempo de joven cuando vivía en el pueblo de Areo en el mismo Monagas había vivido momentos extraños y que supo de personas que si ningún motivo aparecían ahorcados en los fondos en los que sembraban. Se podría decir que sin motivo alguno, se comentaba que el mal recorría esos lugares buscando almas inocentes.- al escuchar a mi padre sentí mido de esos sucesos extraños y de lo vulnerable podíamos ser.