Esa mañana, me despertó el llamado de un niño que tocaba el portón de mi
casa con insistencia. Extrañada Salí rápido a ver que sucedía, quede un poco
dudosa al ver frente al portón a un niño con aproximadamente seis años de edad
y con un utensilio de labrador en la mano (machete), le pregunte que quería y él
entusiasmado me dijo- buenos días señora, le corto el monte de su jardín,- me
quede sin palabras- cobro barato- dude y le dije que era muy niño para hacer el
trabajo pero su insistencia gano y le di el trabajo. Me retire a la cocina a
preparar café no pasaron media hora
cuando me avisa que estaba listo, Salí a comprobar y cuál fue mi sorpresa, no
solo había cortado el monte sino que arreglo de forma uniforme los porrones del
jardín. Le pague lo acordado y se fue.
Mis hijos aun dormían y al levantarse les comente lo sucedido, ellos
también se asombraron de que un niño de esa edad anduviera tan temprano en la
calle y haciendo ese tipo de trabajo. Les comente que de seguro viene de una
familia de bajos recursos y lo hace para ayudar a los padres, se puede decir
que sería mi primer encuentro con ese niño que luego descubriría que se decía
llamar Vicente. A Vicente lo comenzamos a ver continuamente en nuestra
urbanización muy seguidamente, esto se
debía a que por su eficiencia en el trabajo, su edad y su educación al dirigirse a las personas, cosa
que es poco común en niños de su edad, le abrieron las puertas de la comunidad.
Poco se sabía de este niño,
solo que residía en el barrio vecino en
donde habitan personas de bajos recursos. Él alegaba que vivía con sus abuelos,
que eran viejos y discapacitados, de su padre poco sabia, abandono a su madre
cuando era él muy pequeño y su madre era drogadicta, tenía otros hermanos y
eran utilizados por su mamá para pedir limosnas en la calle, él decía que se alejó de ella porque creyó que
como hombre prefería ganarse el dinero dignamente.
Este niño fue creciendo prácticamente amparado por los habitantes de
esta comunidad, se iba en la, tarde y regresaba en la mañana. Comía en alguna
de las casas, le regalaban ropa, jugaba con los niños del lugar.
Para los meses de mayo cuando entraba
la época de aguacero me quede anonadada cuando al regresar a casa tarde de la
noche, encontré al niño durmiendo dentro de una jardinera en donde las matas de
issora formaban un escondrijo, no lo desperté solo seguí mi camino y fingí que
no me importaba.
Pasado unos días me lo encontré limpiando una jardinera y le pregunte el
por qué dormía en la calle, me dijo que su madre lo busco en casa de sus
abuelos y lo quiso poner a pedir dinero y él se escapó a la calle, le referí
que se podía quedar en mi casa y su contesta fue -¡no! Si se pierde o rompen algo
en la casa me echan la culpa la culpa a mí- le dije que solo durmiera en la
noche y al amanecer podía irse a la calle-puedes dormir en el garaje en una
colchoneta ahí por lo menos no te mojaras si llueve- le gustó la idea y lo hizo.
Venia, dormía y al amanecer se iba a trabajar.
Le dije al niño que estaría ausente por unos días, ya que me harían una
intervención quirúrgica delicada pero que mi hijo mayor y el padre estarían a
cargo de la casa. Al regresar a casa pregunte por él y solo me dijeron que
desde que me hospitalizaron no había vuelto a casa. Los días de convalecencia fueron
de preocupación, esto debido a que Vicente no regreso más. Días después tarde de
la noche y bajo un fuerte aguacero vi al niño parado en el portón de la casa,
sorprendida me apure a abrirle la puerta, me pidió disculpas por la hora y me
pidió algo para comer, comió y le prepare la colchoneta para que durmiera. Ya
acostada, recordé algo extraño a lo que no le preste importancia, a pesar de
que llovía copiosamente el niño no estaba mojado.
Me levante de madrugada prepare café
me serví una taza, acto seguido fui a ver a Vicente y cuál fue mi sorpresa al no encontrar a
Vicente dormido, busque por toda la casa y no estaba, solo la colchoneta y la
sabana que le di estaba de forma desordenada, en muestra que había sido usada.
Sorprendida llame al padre de mis hijos para contarle lo que paso y solo me
dijo que cuando me mejorara iríamos a buscar a sus abuelos para saber que paso
con Vicente.
Al amanecer del otro día muy temprano de la mañana tocaron a la puerta,
no había nadie, me vestí rápido y Salí a la calle mire al final de esta y
observe a Vicente parado mirándome, camine hacia él y corrió, trate de caminar
rápido para seguirlo pero por el dolor no pude, camine hasta el final de la calle
y el siguió hacia una vereda desierta que daba con el barrio, donde
supuestamente el habitaba con sus abuelos, lo seguí hasta un montículo de
tierra en donde estaba parado y se me escondió. Serían las seis y media de la
mañana. En ese momento fue cuando entre en razón Y recordé que ese lugar era un
tanto peligroso, sobre todo a esas horas.
Decidí ir de una vez y localizar la casa de esos supuestos abuelos de
Vicente para saber de él. Camine por donde me dijo que Vivian (llegando al río)
me paraba a descansar, la herida de la operación parecía que se me abriría, el
dolor era intenso, vi a lo lejos a
Vicente que entraba a una casa de cinc y madera, toque la puerta de esa
casa y me recibió una mujer joven de mal aspecto y embarazada, le dije el por
qué estaba allí, se sorprendió, me pregunto dónde vivía, le dije que en la
urbanización de al lado, ella se fue hacia el patio de la casa y regreso con
dos hombres de mediana edad y con un aspecto que mal vivir, dijeron que ahí
nunca vivió ningún niño con esas características y que me había equivocado.
Pedí disculpas por las molestias y Salí rápido de la casa, las calles eran
de tierra, en partes había casa y en otras solo monte, camine lo más rápido que
mis posibilidades me lo permitían. Al llegar a una esquina me detuvo la mujer con
quien había hablado momentos antes, este trato de quitarme el reloj que llevaba
y al mismo tiempo me pedía que le diera el dinero que traía. No pude defenderme
uno de sus golpes fue directo al abdomen, solo recuerdo el dolor y no supe más
de mí.
No sé cuánto tiempo estuve en el suelo, unos brazos pequeños me
levantaron y una voz de niño me pedía que caminara, hice lo que pude, el dolor
era muy fuerte, pero sabía que si me quedaba no amanecería viva. Desperté en un
hospital mis hijos y su padre estaban a mi lado. Estaba golpeada, me había
llevado un señor, el cual relato que había visto un niño que casi me arrastraba
y que le pedía auxilio, el niño y el señor me subieron al carro. Según las
descripciones que el chofer le dio del niño,
se trataba de Vicente. Al pobre hombre lo habían dejado detenido por
averiguación ya que a no consiguieron al niño que me acompañaba. Conté lo
sucedido a la policía y soltaron al señor.
Al pasar los días note un
alboroto en la calle, una vecina que
pasaba me informo que en la vereda que da al barrio de al lado, encontraron a
unos perros que se peleaban por un podrido que desenterraron y el dueño de uno
de los perros noto que parecía un pie humano, llamaron a la policía y se
trataba de un niño que mataron y lo enterraron en el lugar.
El niño enterrado era Vicente que
llevaba casi un mes de muerto. A los días apresaron a la mama y al padrastro.
Según relato la mamá supieron donde se quedaba a dormir y le pidieron que
tomara las llaves de la casa y a media noche les abriera la puerta para ellos
entrar a robar, al negarse la madre entro en ira y junto con el padrastro lo
golpearon tanto que según palabras de ellos -se les paso la mano-.
