Mi
madre nos contaba que en el pueblo de donde ella era se les decía que si veían
un arcoíris a pleno sol debían correr y rezar el padre nuestro, si aparecía a su paso y en cielo se escuchaban truenos a pleno sol
se devolviera corriendo, previniendo al
que hallaran por el camino, si los perdía, acostarse boca abajo en el suelo y
rezar un padre nuestro.
Al
parecer todo se fundamenta en la desaparición de algunos campesinos que salían
de madrugada a la siembra o cuidado de anímale,
regresando casi al anochecer. Estos hechos ocurrían en pleno verano,
durante el día. Aquella persona desaparecida la encontraban varios días después
todas barbudas y desorientadas.
En un
tiempo varios niños en días distintos salieron unos al río, de caza, a labrar y
no volvieron. Estos iban solos, no aparecieron jamás. Mi mamá, como las
personas del pueblo, piensa que el arcoíris es como una serpiente viva con dos cabezas, por una traga a las personas
y por la otra la suelta.
Recuerden
si se encuentran con arcoíris fuera de lugar o tiempo no se les acerque puede
resultar una desagradable experiencia.