ENCUENTRO CON LOS NIÑOS DE OJOS NEGROS

| |

Esta historia se ubica en un lugar llamado uberito, que no es más que un sembradío de pinos para la extracción de madera  queda en Maturín el estado Monagas, Venezuela. Hace dos años en el mes de febrero nos dirigíamos a casa de mi hermana, y de ahí  asistiríamos a las fiestas de carnaval que son las mejores del país en lo que a comparsa se refiere. Serian como las diez de la mañana que el autobús hizo parada obligatoria en un pequeño restaurante. Al bajarnos notamos un grupo de personas auxiliando a dos hombres, uno más o menos cuarentón y el otro un muchacho veinteañero.
 Los que iban en el auto bus trataron de ignorar lo sucedido yo en cambio después de comprar pan dulce y  jugo para mis niños me acerqué a ver lo que sucedía. El hombre cuarentón me relato una historia extraña que no sabía que pasara en estos lugares de Venezuela. Su relato comienza cuando salieron del pueblo de santa rosa en busca de hojas pino para sacar resina, la cual vendían a micro empresarios que fabrican detergentes líquidos.
 Ellos se adentran en el bosque de pino al llenar el camión de ramas de pino se disponen a marcharse, al darle de retro al camión sienten como si pisan algo como un animal, es por eso que se detienen, cuando van a salir del carro, observan que se les acerca un hombre y una mujer vociferando, al principio no le entendía  al bajarse y ver lo que habían pisado se dieron cuenta que habían pisado un niño más o menos de ocho años.- Sentí que se me venía el mundo encima ellos sacaron al niño  colocándolo a un lado del camión  y los dos lo rodearon y lloraban junto, mi compañero estaba mudo y pálido por  lo sucedido, yo les decía que no había visto al niño en el lugar, ellos nos contaron que recogían leña para el fogón de su casa y para vender y en un descuido se les había perdido el niño y comenzaron a buscarlo y que lo vieron cuando corrió hacia el carro.
La historia  que me contaban era dudosa, desde el lugar donde estábamos a un pueblo cercano solo se llegaba en vehículo y eran las diez de la mañana. Les pedí que subieran con el niño a la parte de atrás del camión para llevarlo a un hospital más cercano. Al intentar acercarme al infante la mujer lo cubrió con una manta y no me permitió verlo, me pidieron que pusiera el niño atrás en el camión con mi compañero y ellos me acompañaban en la parte delantera del camión, rara petición me aprecio. Está bien accedí. Durante el tiempo que ocurrió en suceso los padres se mantuvieron de rodillas alrededor del infante.
Había un cambio radical en el ambiente, los pájaros no hacían ruido, a pesar que hacia una mañana fresca el viento como que se detuvo. Mi compañero se dispuso ayudar a la mujer con el niño y al mirarla a la cara note que se paralizo y el color de su rostro palideció como el color del papel, si había algo que deje pasar fue que las dos personas no mostraron sus rostros, siempre se mantuvieron esquivos y con la cabeza agacha. Corrí para sostener a mi compañero que hizo como a desmayarse y fui cuando les vi a la cara, eran tan jóvenes como adolescentes y sus ojos completamente negros, sentí que el corazón se me salía, se me desmayaban las piernas, me paso por la mente las historias de horror que de pequeño nos contaban mis abuelos.
 Reaccione, tome a mi compañero por el brazo y corrí al carro y acordándome de los consejos de mi madre, comencé a rezar el padre nuestro el cual repetí varias veces. Los  arboles de pino hacían como a caerse del fuerte viento que los azotaba Tanto el hombre como la mujer se levantaron y en un movimiento rápido como cuando aceleras un video con esa misma rapidez se alejaron a lo profundo del bosque mientras vociferaban en un lenguaje que no había escuchado. Cuando se fueron dejo de ventear y corrí a recoger al niño que dejaron envuelto en el suelo, lo destape y era solo un rabí pelado muerto, no era un niño.

 Subí   a mi compañero en el carro y Salí lo mas rápido posible del lugar, me detuve aquí para que auxiliaran a mi compañero ya que tiembla de la fiebre.- el señor estaba calmado pero el otro parecía muy afectado. Retornamos el camino le pregunte a mi papa si creía esa historia y me dijo que durante su tiempo de joven cuando vivía en el pueblo de Areo en el mismo Monagas había vivido momentos extraños y que supo de personas que si ningún motivo aparecían ahorcados en los fondos en los que sembraban. Se podría decir que sin motivo alguno, se comentaba que el mal recorría esos lugares buscando almas inocentes.- al escuchar a mi padre sentí mido de esos sucesos extraños y de lo vulnerable podíamos ser.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Muy interesante tu historia, ya habia leído yo un poco sobre esos supuestos niños de ojos negros

caferosa71 dijo...

que bueno,

Publicar un comentario