Los que iban en el auto bus trataron de
ignorar lo sucedido yo en cambio después de comprar pan dulce y jugo para mis niños me acerqué a ver lo que
sucedía. El hombre cuarentón me relato una historia extraña que no sabía que
pasara en estos lugares de Venezuela. Su relato comienza cuando salieron del
pueblo de santa rosa en busca de hojas pino para sacar resina, la cual vendían
a micro empresarios que fabrican detergentes líquidos.
Ellos se adentran en el bosque de pino al
llenar el camión de ramas de pino se disponen a marcharse, al darle de retro al
camión sienten como si pisan algo como un animal, es por eso que se detienen,
cuando van a salir del carro, observan que se les acerca un hombre y una mujer
vociferando, al principio no le entendía
al bajarse y ver lo que habían pisado se dieron cuenta que habían pisado
un niño más o menos de ocho años.- Sentí que se me venía el mundo encima ellos
sacaron al niño colocándolo a un lado
del camión y los dos lo rodearon y
lloraban junto, mi compañero estaba mudo y pálido por lo sucedido, yo les decía que no había visto
al niño en el lugar, ellos nos contaron que recogían leña para el fogón de su
casa y para vender y en un descuido se les había perdido el niño y comenzaron a
buscarlo y que lo vieron cuando corrió hacia el carro.
La
historia que me contaban era dudosa,
desde el lugar donde estábamos a un pueblo cercano solo se llegaba en vehículo
y eran las diez de la mañana. Les pedí que subieran con el niño a la parte de
atrás del camión para llevarlo a un hospital más cercano. Al intentar acercarme
al infante la mujer lo cubrió con una manta y no me permitió verlo, me pidieron
que pusiera el niño atrás en el camión con mi compañero y ellos me acompañaban
en la parte delantera del camión, rara petición me aprecio. Está bien accedí.
Durante el tiempo que ocurrió en suceso los padres se mantuvieron de rodillas
alrededor del infante.
Había
un cambio radical en el ambiente, los pájaros no hacían ruido, a pesar que
hacia una mañana fresca el viento como que se detuvo. Mi compañero se dispuso
ayudar a la mujer con el niño y al mirarla a la cara note que se paralizo y el
color de su rostro palideció como el color del papel, si había algo que deje
pasar fue que las dos personas no mostraron sus rostros, siempre se mantuvieron
esquivos y con la cabeza agacha. Corrí para sostener a mi compañero que hizo
como a desmayarse y fui cuando les vi a la cara, eran tan jóvenes como
adolescentes y sus ojos completamente negros, sentí que el corazón se me salía,
se me desmayaban las piernas, me paso por la mente las historias de horror que
de pequeño nos contaban mis abuelos.
Reaccione, tome a mi compañero por el brazo y corrí
al carro y acordándome de los consejos de mi madre, comencé a rezar el padre
nuestro el cual repetí varias veces. Los
arboles de pino hacían como a caerse del fuerte viento que los azotaba Tanto
el hombre como la mujer se levantaron y en un movimiento rápido como cuando
aceleras un video con esa misma rapidez se alejaron a lo profundo del bosque
mientras vociferaban en un lenguaje que no había escuchado. Cuando se fueron
dejo de ventear y corrí a recoger al niño que dejaron envuelto en el suelo, lo
destape y era solo un rabí pelado muerto, no era un niño.
Subí a
mi compañero en el carro y Salí lo mas rápido posible del lugar, me detuve aquí
para que auxiliaran a mi compañero ya que tiembla de la fiebre.- el señor
estaba calmado pero el otro parecía muy afectado. Retornamos el camino le
pregunte a mi papa si creía esa historia y me dijo que durante su tiempo de
joven cuando vivía en el pueblo de Areo en el mismo Monagas había vivido
momentos extraños y que supo de personas que si ningún motivo aparecían
ahorcados en los fondos en los que sembraban. Se podría decir que sin motivo
alguno, se comentaba que el mal recorría esos lugares buscando almas
inocentes.- al escuchar a mi padre sentí mido de esos sucesos extraños y de lo
vulnerable podíamos ser.


2 comentarios:
Muy interesante tu historia, ya habia leído yo un poco sobre esos supuestos niños de ojos negros
que bueno,
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