Las frutas prohibidas

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Las frutas prohibidas

 Resultado de imagen para extraños bosques de brujas y niños

Para ese tiempo estudiaba cuarto grado, la escuela a pesar de estar en el mismo sector, quedaba un poco lejos de casa y había que atravesar un trecho solitario, cubierto de malezas altas y una chorrera de agua, la cual contaba con un débil puente de tablas a punto de caerse. No tenía miedo, aunque el sector era nombrado como peligroso todos los que ahí habitábamos nos conocíamos y cuidábamos unos a otros. Ese día me toco irme sola, Nelly mi amiga y compañera no pudo acompañarme, aún seguía enferma. Al pasar el puente me encontraba con la calle que daba al colegio, era hermosa, las casas estaban adornada en su frente con siempre vivas de diversos colores, cayenas, enredaderas florales, bella a las once y otras. ¡Adoraba esa calle!

     Nelly vivía cerca de mi casa, por la tarde iba a visitarla, cuando llegue la encontré en el sofá, pálida y tan cansada que le costaba hablar, tenía moretones en parte del cuerpo, los médicos no daban con la enfermedad. Sentía que era la última vez que la vería y así fue, amaneció muerta. Camino de la escuela me pare un rato a darle el pésame a la familia y aproveche el relajo de las personas para escabullirme a su cuarto su cuerpo pálido aun yacía en su cama, note en su brazo  un morado que no había visto el día anterior y pequeñas gotas de sangre en el piso, me dio miedo como que alguien me observaba, se me espeluscó el cuerpo y Salí corriendo. No hubo clase por tres días.
  Al mes siguiente murió un muchacho de catorce años, casualmente con síntomas parecidos a los de Nelly y al igual los médicos no le conseguían la enfermedad. Ya las personas comentaban que era contagioso. Nos sacaron de la escuela por esos tiempos a mis hermanos y a mí. Lo mismo hicieron otros padres. Los días siguientes a la muerte de Nelly los vecinos comentaban que escuchaban ruidos en el techo de sus casas y veían apariciones.

      A eso de las doce de la noche se escuchó que cayó un animal en el techo de la casa luego comenzó a rasgar. Pensamos que era un gato, la noche siguiente se repitió de nuevo a la misma hora, mi padre salió a fuera de la casa miro sobre el techo y no vio nada, así se repitió por varios días seguidos. Por la mañana despertábamos con moretones, mi mama y mi papa al ver los moretones en nuestros cuerpos se miraron, luego hablaron a solas, horas después mi mamá preparo un bolso con ropa y salió de viaje.
     Tres días después llego mi madre de viaje en compañía de una señora aproximadamente de sesenta años de edad, venía con ella un señor como de noventa años cuya visión era borrosa. Estas personas eran un tanto extrañas, sobre todo la mujer que recorría los alrededores de la casa como inspeccionándolos todo con cierta malicia.

Nos informaron que eran parientes y se quedarían unos días. Les arreglamos una habitación. Tarde de  la noche se repitió el sonido en el techo, parecía que un animal callera en el techo y comenzara a caminar, mi madre, mi padre junto con la señora y el anciano salieron al patio de la casa en veloz carrera. Nos prohibieron salir fuera de la casa, pero no aguantamos la curiosidad, así que nos asomamos por una ventanilla y lo que observamos no podría olvidarlo jamás. La señora junto con el anciano rezaba  palmeando en el aire unas ramas atadas con cintas rojas, mi papá sostenía una jaula grande. Al cabo de un rato callo del techo una especie de pavo grande, el anciano se apuró a cogerlo y junto con mi papá lo metieron en la jaula.

     Al amanecer el día, me despertó el olor del café que preparaba mi mamá por las mañanas, no recordaba cuando me quede dormida, solo el chillido de ese pájaro fue lo último que recordaba. Luego del desayuno la señora se sentó junto conmigo y me interrogo sobre lo que hacía durante el día y lo que le paso a mi amiga Nelly  y que tanto me afecto, la señora me llevo a ver el pájaro que estaba enjaulado, era un pavo negro de gran tamaño que emitía un chillido espantoso,-viene por ti todas las noches y bebe de tu sangre para permanecer joven y así vivir muchos años.
     Era la primera vez que escuchaba sobre las brujas verdaderas, siempre creí que eran solo cuentos para asustarnos cuando no hacíamos caso a nuestros padres. La señora trato de enseñarme sobre las brujas y brujos. Me dijo que eran personas, seres humanos, que han obtenido o nacido con una capacidad de transformarse en un animal volador o terrestre, estos tienen que regirse por unas pautas o normas, que solo ellos conocen. Mientras iba explicando, me llenaba de miedo el saber que esas cosas de verdad eran reales.

     Me dijo que los brujos, necesitaban vestir un manto con capucha  para poder volar y para convertirse en animal saltaban de una rama de un árbol a otro mientras pronuncian unas oraciones que lo iban transformando. El animal en se convierte el brujo o bruja no tiene cola. Algunas brujas se deshacen de su piel humana y la dejan en un rincón de su casa para poder transformarse, esta piel solo personas videntes pueden verlas, otras solo pronuncian un tipo de oración y caen en un sueño profundo en los que se separan de su cuerpo y su espíritu hecha a volar, estas pueden cruzar mares en una noche entrar a las casa en forma de animal y chupan sangre especialmente de niños y jóvenes para así vivir años sin envejecer.
    Le conté que en el camino que tomábamos para ir  a la escuela estaba la casa de una señora de piel oscura y el cabello como que no se  peinaba, esta doña vivía sola, no se comunicaba mucho con los vecinos, hablaba mal el castellano. Esta acostumbraba a cultivar árboles frutales que eran una tentación para los que pasábamos a la escuela. Regreso de la escuela, nos escabullíamos a robar las ciruelas y los mangos de esta casa, y un  día la señora nos encontró y fue a reclamar en casa de Nelly, en donde nadie le hizo caso por su aspecto y se terminaron riendo de ella, y esta se fue muy enojada. La mayoría de los niños entraban al fondo de esta casa a tomar los frutos sin permiso.

     Durante la noche mi papá le corto un dedo al pavo negro y le dijo – ven mañana por sal. Le abrió la puerta y este pájaro voló desesperado. Mis padres y la señora junto con el viejito se levantaron antes que saliera el sol a esperar a la primera mujer que apareciera pidiendo un poco de sal para  así saber quién era la bruja. Sentí un nudo en la garganta al ver parada en el portón de la casa a aquella señora dueña del fondo donde había entrado con mi amiga Nelly en variedades de veces a tomar frutas si permiso, creí que venía a reclamarle a mi mamá y a delatarme, cuando la oí decir-tiene un poco de sal que me regale. Todos la miraron estupefactos, esta era la bruja. Nos decía que se quedó sin sal  y aun no abrían la bodega, mi madre le entrego la sal y la bruja salió caminando con dificultad –por que camina así, qué le paso –le pregunto mi padre, Ella le contesta – un dedo que me golpeé  con una piedra.
El viejito le dijo -hay comenzar a trabajar en contra de esa bruja ella sabe que fuimos nosotros la que la encerramos. Se perdió otro niño en el barrio, le conto la vecina a mi hermana. Dicen que salió a la bodega y no regreso, lo están buscando y pusieron aviso en la radio y el periódico. Tengo miedo de ir a hacer los mandados a la bodega, cuando me toca trato de que me acompañe una de mis hermanas. En la noche no hubo ruidos en el techo pero los perros aullaron como desesperados, dicen que es la bruja que nos ronda la casa.

     Ese día  mis padres la señora y el viejito que le acompañaba rezaron juntos, después me tomaron de la mano diciendo llévanos a donde vive esa bruja, no había manera de oponerme me dispuse a tomar el camino enmontado hacia la escuela, temblaba como gelatina, y mi semblante parecía más pálido que de costumbre. Esa es la casa les dije señalando una casa de madera vieja a punto de caerse. Llamamos y nadie contesto, la señora y el viejito entraron sin permiso y mis padres y yo le seguimos, había un olor espantoso  que no se sabe de dónde venía, de pronto por la puerta trasera de la casa salió un señor fornido que hablaba dificultosamente el español, le preguntamos por la señora, y dijo que él vive solo en la casa desde hace mucho tiempo, le pedimos disculpa y salimos de la casa. Mamá pensó me había equivocado de sitio pero esa era la casa, les dije.
     Por la tarde vimos a la mamá de pedro que iba en un carro de la policía hacía el camino enmalezado, al parecer la última vez que vieron a su hijo fue entrando a tomar ciruelas sin permiso a la casa de la bruja. Las personas del barrio se apresuraron a ver lo que sucedía. Los agente tocaron al portón de la casa y nadie salió, entonces sacaron a un perro pastor alemán que entro como desesperado y hurgaba en las patas de los arboles frutales, los vecinos comenzaron a remover la tierra y se encontraron con huesos y osamentas, al verificarlos los policías pidieron refuerzos y sacaron a las personas de lugar, anochecía cuando llegaron los refuerzos y patólogos de la policía. Tumbaron la puerta de la casa y llamaron al padre de pedro para que constatara si el cuerpo encontrado sobre la mesa de madera era de su hijo y en efecto lo eran. Pobre pedro su mamá gritaba desesperada, el cuerpo de su hijo lo cortaron en pedazos y la sangre  estaba en jarras de cristal, tal parece que las personas que lo hicieron se fueron tan rápido que dejaron hasta una hoya ardiendo con las visera y órganos del niño.
    
El otro día en la tarde aun desenterraban osamentas de la raíz de los árboles frutales, por lo visto alimentaban los arboles con parte de cuerpos de niños y adolescentes. Sesenta  fueron los cuerpos encontrados contando a pedro los culpables de esos ritos escalofriantes no aparecieron y la policía clausuro el lugar pero los vecinos se encargaron de quemar la casa, tumbar los árboles y llevar un padre para que bendijera el lugar.

     A la semana siguiente la señora y el viejito se fueron a su pueblo. Le faltaste tú me dijo el viejito, debes tener cuidado ellos te pueden encontrar algún día. Esas palabras las recordé años después al leer una noticia en la prensa sobre una secta satánica que secuestraba a personas y las marcaba con una x o una y en el brazo.
     A veces pienso que mi amiga Nelly seguiría viva si no hubiésemos entrado a aquella casa a robar frutas.  Tomamos una ruta nueva para ir a la escuela, cruzando por el fondo de la casa de un compañero de clase, de nombre Eliseo Aguirre. Con el tiempo el gobierno realizo una avenida que pasa justo donde estaba la casa de la bruja.





2 comentarios:

caferosa71 dijo...

guao paso en verdad?

Unknown dijo...

Me gusto m

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